Para ir terminando. Que ¡Como que no vamos a ser una RAZA ESPECIAL! si en el siglo pasado y antepasado hemos dejado la huella de nuestra fuerza laboral en el Canal de Panamá, en las bananeras de Honduras, en Arabia Saudita construyendo ciudades. Moviendo la economía estadounidense con más de tres millones de salvadoreños.
Raza especial
Decía anteriormente que debemos sentirnos orgullosos de ser SALVADOREÑOS, especialmente porque, definitivamente, somos una RAZA ESPECIAL; que, a ciencia cierta, como nadie sabe de dónde venimos, los titulares de todas las formas de neocolonialismo creen que nosotros no sabemos para dónde vamos.
Y es que, para bien o para mal los salvadoreños no somos ni blancos, ni negros, ni amarillos ni nada. Para bien o para mal no tenemos compromiso con nadie; con ningún antepasado ni del viejo mundo mucho menos del que se dice nuevo mundo.