El Orgullo de ser Salvadoreño (IV)

Para ir terminando. Que ¡Como que no vamos a ser una RAZA ESPECIAL! si en el siglo pasado y antepasado hemos dejado la huella de nuestra fuerza laboral en el Canal de Panamá, en las bananeras de Honduras, en Arabia Saudita construyendo ciudades. Moviendo la economía estadounidense con más de tres millones de salvadoreños. Estamos poblando Austria, Canadá, etc. Dejando nuestra sangre salvadoreña, y con ella la estirpe de nuestra propia naturaleza. Y todo lo anterior desarrollando las labores desde las más humildes de las que jamás nos hemos avergonzados hasta candidatos a premios Nobel que no nos lo dieron por discriminación racial. Así quedó registrado históricamente cuando el premiado dejó constancia de ello diciendo en el momento que se lo entregaron que quien se lo merecía era un salvadoreño.

La RAZA SALVADOREÑA es nobleza, lealtad, caridad a toda prueba. Por supuesto que de sumisos no tenemos nada y hay de aquel que se atreva a creer que tenemos alma de esclavos. Somos una raza valiente que se burla de su desgracia y que ha escrito su historia cantando.

Prueba de ello es EL CARBONERO de Pancho Lara (salvadoreño) como la máxima expresión del feudalismo (si mi señor es buen carbón, cómprelo usted…) hasta el SOMBRERO AZUL de Ali Primera (venezolano) que dimensiona la naturaleza indomable en su ideal de libertad (el pueblo salvadoreño, pájaro pequeño, que iniciado el vuelo nadie lo detendrá en su volar) y en la versión de SALSA CLAVE que, en la adversidad, refleja la alegría con que forja su destino. En tierra propia y ajena alivia su penar cantando PATRIA QUERIDA de Álvaro Torres, MI PAIS/LA GUANAQUITA/SIN VISA NI PASAPORTE de los Hermanos Flores. Solo para citar algunas.

El Orgullo de ser Salvadoreño (IV)
Publicado originalmente en Facebook el 28 de enero de 2017.

El Orgullo de ser Salvadoreño (III)

Decía anteriormente que debemos sentirnos orgullosos de ser SALVADOREÑOS, especialmente porque, definitivamente, somos una RAZA ESPECIAL; que, a ciencia cierta, como nadie sabe de dónde venimos, los titulares de todas las formas de neocolonialismo creen que nosotros no sabemos para dónde vamos.

Conscientes de nuestro pasado incierto, los estudiosos no terminan de ponerse de acuerdo que si somos Chortis, que si somos Lencas o que Chortis-Pipiles o que Potones o que Mayas. Y por último que mejor PIPILES.

Pero fíjense que los PIPILES no eran más que unos inmigrantes consecuencia de la guerra civil a la caída de TEHOTIHUACAN por problemas en la sucesión dinástica al trono de Tula. Imagínense que desde entonces vienen nuestros problemas, pues vino gente amargada a meterse a nuestras tierras y, de ser así, seguir con sus broncas hasta el sol de nuestros días.

Mientras se ponen de acuerdo los estudiosos mejor no nos hagamos cargo de pasado ni antepasado alguno y peor del que nos atribuyen. Y, mejor sintámonos orgullos de que como salvadoreños somos una RAZA ESPECIAL que sencillamente nacimos ayer. Y ya no le busquemos (y, peor, ya no dejemos que otros nos busquen) más allá.

El Orgullo de ser Salvadoreños (III)
Publicado originalmente en Facebook el 15 de enero de 2017

El Orgullo de ser Salvadoreño (II)

Y es que, para bien o para mal los salvadoreños no somos ni blancos, ni negros, ni amarillos ni nada. Para bien o para mal no tenemos compromiso con nadie; con ningún antepasado ni del viejo mundo mucho menos del que se dice nuevo mundo.

Tenemos el orgullo, le guste a quien le guste, de ser una raza especial.
Los sabiondos que todo se lo inventa para encubrir su solemne ignorancia dicen que somos MESTIZOS. Y nos atribuyen ser el producto de una mezcla de indígenas con europeos (84%) porque, según ellos, el resto (15%) son blancos. Como que si la vida humana en Latinoamérica, Centroamérica, especialmente CUZCATLAN (posteriormente El Salvador) hubiese surgido hasta después que los del viejo mundo usurparon violentamente nuestra existencia histórica.

Porque somos una raza especial, tenemos una forma muy especial de ser. Tenemos la virtud de ser indomables. Desde siempre nos hemos revelado a toda de forma de imperio. Y mientras no los podemos vencer tenemos el estoicismo de reírnos de nuestras propias desgracias. Nos reímos de los imperios que no nos pueden doblegar. Nuestra nostalgia la disfrutamos cantando. Hemos aprendido a arrancarle vida al dolor.

Por eso es que a partir del 2018 tenemos el derecho de construir nuestro propio destino, más que para nuestra generación será para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.

El Orgullo de ser Salvadoreños (II)
Publicado originalmente en Facebook el 12 de enero de 2017.

El Orgullo de ser Salvadoreños (I)

Pues bien, familia salvadoreña, hemos entrado a la segunda semana de enero 2017 y pareciera que el ambiente a que nos tienen sometido es el mismo de los años anteriores.

¡Debemos cambiarlo!. Y los únicos que podemos cambiarlo somos los que no estamos metidos en ninguno de todos los bandos en pugna. Ya que en ellos el fomento del odio al otro es indispensable, la exclusión es la máxima de conducta. Para ellos la solución es la eliminación de los demás; no solo de sus opositores (enemigos) sino que de todos nosotros especialmente porque no nos sometemos a ninguno de los grupos.

Aún en esa dinámica, todos somos salvadoreños. Ellos y nosotros. Ellos inmersos en su locura de violencia y nosotros tratando de salvarnos y de salvarlos a ellos. Porque sean lo que sean son nuestros hermanos salvadoreños y, aunque no lo entiendan nosotros sí creemos que también tienen derecho a vivir en paz. Peor cuando los que se están matando entre sí siempre son los de cuna humilde; porque los que detentan el PODER jamás han ensangrentado sus manos.

El Orgullo de ser Salvadoreños (I)
Publicado originalmente en Facebook el 8 de enero de 2017